“Con el asesinato de mi hermano volvió el miedo” 

Entrevista a Paqui González, hermana de Valentín

Gonzàlez, asesinado por la policía en Valencia durante la huelga de abastos.Publicada en

“rojo y negro” septiembre 2009.

El 25 de junio de 1979, con la UCD

gobernando España y el PSOE al frente del primer consistorio democrático de Valencia, un policía asesinó a un joven

trabajador cenetista en el transcurso de una huelga legal en el Mercado de Abastos de Valencia (ver RyN julio 2009). Aquel hecho movilizó a la sociedad valenciana, 300.000 personas acompañaron en una enorme manifestación sin precedentes el

féretro de Valentín González, los comercios cerraron, Valencia y otras localidades cercanas se paralizaron… y después, nada.

Sólo el dolor de una familia rota, una laguna en la historia escrita de la Transición y una volátil memoria que la CGT está

empeñada en recuperar con dos objetivos: no dejar que el silencio se convierta en olvido y tratar de explicar cómo aquella

Transición pactada condiciona la conciencia obrera de la actualidad. Ya lo dijo Skakespeare, “La memoria es el centinela del

cerebro”.

Entrevistamos a Paqui González, la hermana

pequeña de Valentín. Nació en Valencia, en 1961. Muy joven, se sindicó en la CSUT. Hoy

no trabaja fuera de casa, tiene un hijo adolescente y un algo en ella, tal vez la mirada profunda y un poco triste o la

sonrisa, siempre fugaz, nos revela el peso biográfico con el que carga: ser hija, hermana, víctima de dos grandes

injusticias, un asesinato posiblemente interesado y un silencio forzoso que sólo ha podido romper en contadas ocasiones.

Tu testimonio nos ayuda a escribir la historia. Hace

30 años que tu hermano de 20, Valentín, fue asesinado por un policía en el transcurso de una huelga de trabajadores del

Mercado de Abastos de Valencia. ¿Qué recuerdas de aquél fatídico día?

Recuerdo que entonces yo tenía un

noviete, me llevó a casa por la noche como todas las noches. Estábamos en el coche y se acercó un vecino. No sabía el hombre

cómo entrarme para decirme que habían ido a por mi madre, que había pasado algo. Recuerdo que esperamos en casa, hasta que

llegaron mis padres y a partir de ahí fue todo un poco loco. Recuerdo a un montón de gente a nuestro alrededor siempre, de

amigos, de familia… Y un poco nos llevaban ellos, porque claro estábamos en un estado terrible. Y mi padre… que estaba

también cuando pasó aquello. Lo que más recuerdo es eso, y luego el día siguiente y el otro… los preparativos del entierro,

la gente que nos llamaba a casa. Nos mandaron pésames oficiales, del Ayuntamiento (el alcalde era Fernando Martínez

Castellano, del PSOE), de varios sindicatos, partidos políticos. Luego el entierro. Aquel día, estando en el Hospital

Clínico, antes de salir hacia el cementerio, vino Rosa Solbes, periodista, y nos dijo que habían preparado un programa

especial en Aitana (televisión) y cuando subimos para ver el programa en un piso cerca del Clínico no les dejaron emitirlo.

Ella misma, al ver que no se estaba emitiendo, llamó para preguntar qué pasaba y le respondieron: “Es que no nos dejan”. Al

cabo de los años hablé con ella para saber si ese programa estaba grabado en algún lado y se ve que hubo un incendio y ya no

existe.

Aquel hecho desencadenó la mayor manifestación

unitaria que se ha vivido en Valencia, los periódicos de entonces hablaban de 300.000 manifestantes. ¿Hoy sería posible una

reacción así?
Lo veo difícil, porque la gente cada vez se mueve menos por estas cosas. A lo mejor se mueven más

por el fútbol que por cosas así. De todas maneras, más vale que no pase nada de esto otra vez para no comparar.

Siguen pasando cosas así.

Sí. No sé si sería porque

era el principio de la democracia y la gente salía de estar dormida… no lo sé. La verdad es que la reacción de la gente fue

muy buena, yo no esperaba que la gente reaccionara así.

¿Cómo

era Valentín?

Pues un chaval normal y corriente. También con los estudios justos. Empezó a trabajar con mi

padre en la colla cuando cumplió los 18. Y estaba contento, porque estaba trabajando, tenía una seguridad entre comillas,

empezaba a tener novia y estaba ilusionado, entre el trabajo, la novia y tal. Y ya te digo, no era un chaval muy salidor,

salía yo más que él, me llevaba yo más broncas por salir, y siempre me comparaban “Mira tu hermano que no sale”, era un buen

chaval.

¿Y cómo era su militancia?

Eso lo

recuerdo poco, yo no había cumplido los 18 cuando pasó todo esto. Recuerdo que estaba emocionado, me enseñaba el carnet de la

CNT. Estaba emocionado porque podían participar. Era el principio de la democracia, y tenía ilusiones de ver que podía hacer

algo y participar de manifestaciones… Tenía ilusiones pero no le dio tiempo a mucho.

De alguna forma, lo que le pasó a tu hermano simboliza lo que sucedió en la

Transición. Una aparente democracia muy joven, que tenía a la gente muy ilusionada con el futuro, pero ese futuro no les

pertenecía, lo arrebataron.

Sí, con esperanza al ver que podían participar de ese futuro. En ese aspecto yo

lo veía muy ilusionado.

Y en el fondo estaba todo atado y

bien atado. La gente se acabó desencantando. Supongo que el asesinato de Valentín fue una forma de acabar con esa

esperanza.

porque la gente esperaba a lo mejor que fuera democracia desde el principio. Supongo que era difícil pasar de una cosa a

otra.

Claro, la Transición fue ejemplar para el sistema

precisamente por eso, porque cambio real, ruptura, no hubo.

De hecho Franco se murió, no lo tiró nadie.

Y el heredero de Franco sigue ahí.

No se pudo

con él. Y si la cosa hubiera sido de otra manera, sí hubiera sido un cambio más radical.

El pasado 25 de junio, en el 30 aniversario de la muerte de tu hermano, la

CGT le rindió homenaje en un emotivo acto en el que tú participaste. Además, se inauguró una placa en su recuerdo en la

puerta del Mercado de Abastos. ¿Cómo lo viviste?

Muy emocionada. Quise hablar, y de hecho hablé. Escribí

unas palabrillas, al final las dije, pero me veía incapaz de la emoción que tenía porque nunca en todo este tiempo he tenido

ocasión de hablar de mi hermano en ese sentido y notaba que me hacía falta.

¿Qué quieres reivindicar de él?

Después de tanto tiempo ya,

recordarle con la placa de Abastos pues yo creo que está bien. Más, para qué. Qué más se puede pedir.

30 años después, ¿cómo se encuentra tu familia?

A mi madre

no le hemos dicho lo del homenaje, sufre una depresión. Mi padre sí lo sabe pero, claro, como está con ella a toda hora no

podía dejarla para venir, ¿qué excusa se iba a inventar? Ella parece que está saliendo de la depresión y no nos atrevimos a

decírselo, todavía no se lo hemos contado. El día que se entere seguro que nos echa la bronca. A lo mejor le vendría bien

saber que recuerdan a su hijo, pero la psiquiatra nos dijo que las cosas que le pudieran emocionar que esperáramos porque si

tiene una recaída puede ser peor.
¿Cómo vive tu hijo adolescente

lo que le pasó a su tío? ¿Tiene algún tipo de inquietud sindical o social?

Le veo bastante solidarizado con

estas cosas y más de tendencias de izquierdas. Realmente cuando ve el telediario se da cuenta de las cosas, no es un tío que

no se entere de política ni nada. De hecho, en el instituto habla con muchos profesores de temas de política y los profesores

están de acuerdo en muchas cosas y todo esto lo vive apoyándome en todo momento.

¿Crees que sirve recordar a Valentín?

Creo que sí porque

fue un paso importante que ocurrió en la Transición y nunca lo han comentado en tantos programas que han hecho sobre ese

período… Supongo que habrán omitido más cosas, no sólo lo de mi hermano. Y aquí en Valencia fue un tema que sí se tenía que

haber tocado porque fue algo muy importante: 300.000 personas andando desde el Hospital Clínico hasta el cementerio y todos

con el mismo objetivo.
¿Por qué piensas que es un tema que no se

toca?

Pienso que por intereses políticos que estaban entonces y que ahora, se supone, no tienen nada que

ver. Ya entonces, me acuerdo que, aparte de Rosa Solbes, había otro periodista que era de El País, y recuerdo que tenía un

artículo preparado para publicarlo a nivel nacional y no le dejaron. Se publicó en el Valencia Semanal. Teníamos familiares

en Madrid y allí llegó nada, un articulito y ya está. Al periodista le dijeron que si lo sacaba a nivel nacional se lo

cargaban, supongo que profesionalmente. No sé por qué, porque luego ha habido otras historias parecidas y se ha sabido en

toda España, pero esto, por lo que fuera, no interesó.

Quizás por lo que significó. Se supone que ya estábamos en democracia, la

huelga estaba legalizada, era una reivindicación meramente económica, salarios adeudados, y la respuesta de la policía fue

brutal. Lo que puede que no quisieran mostrar a nivel nacional fue la respuesta tan contundente y unitaria de la gente.

300.000 personas en Valencia era prácticamente toda la ciudad en la calle.

Y los comercios cerrados. Lo que

no estaba cerrado cuando pasábamos lo cerrábamos en ese momento. El Corte Inglés no cerró. Al año siguiente hubo una

concentración, no sé cuánta gente acudió y enseguida llegó la policía y mis amigos me dijeron “Tú vete de aquí” y me

mandaron para casa y se quedaron ellos. A algunos se los llevaron a comisaría, enseguida les soltaron y no pasó nada.

Recuerdo que mi padre contaba que cuando iba a salir el juicio, había muchos compañeros de la colla que estaban delante

cuando pasó aquello, que dijeron que iban a declarar y luego no fue ninguno, los amenazaron.

¿Cómo fue el juicio?

Creo que aún no había pasado un año

del asesinato cuando se celebró. Un domingo por la noche, a última hora llamó a mi padre Manuel del Hierro, el abogado, y

dijo que al día siguiente a primera hora se iba a celebrar el juicio. Mi padre dijo que iba y le contestó que no le iban a

dejar entrar, porque era a puerta cerrada y sólo para los interesados. Mi padre fue y desde luego no le dejaron entrar, se ve

que no era parte interesada… Ellos se lo guisaron y ellos se lo comieron. Luego nos llamó el abogado diciéndonos que habíamos

ganado: le daban a mis padres 1 millón de pesetas y al policía lo destinaban a Euskadi. Eso habíamos ganado. Y al poco tiempo

la ETA mató al policía. Supongo que sabría lo que había hecho o fue casualidad, no lo sé.

¿Se hizo eco la prensa de esto?

No, qué va, nada. Después

del entierro yo creo que no volvió a salir nada más.
Entonces,

sólo ha vuelto a salir en prensa a partir del 20 aniversario…

Sí, y porque vosotros lo habéis sacado. Hasta

ese momento ha habido un silencio absoluto. No se volvió a hablar del tema en prensa.
¿Pensáis que fue un juicio farsa?

Eran unos días en que

estábamos mal, era una locura todo lo que había pasado, y vino el abogado, Manuel del Hierro, que por cierto ya murió el

hombre, y dijo: “Yo me hago cargo”. Era socialista, y nosotros no lo conocíamos, ni mucho menos, vino él a ofrecerse para

llevar el caso y no nos pareció mal. No estábamos como para decidir muchas cosas. Yo luego he pensado que lo utilizó un poco

todo esto porque lo que sacó luego y nada fue lo mismo. Con los años he hablado con otra abogada que conozco y me dijo que el

abogado entonces no tenía por qué haber aceptado ese acuerdo y más sin consultar con mi padre. Además, la calle en la que

estaba esperando mi padre a que acabara el juicio estaba llena de policía, no sé si esperaban que preparáramos algo, no lo

sé. Si justo nos habían avisado la noche de antes… es un poco raro que, si la celebración de un juicio se conoce con

antelación, nos avisaran justo unas horas antes… Entre eso y todo lo que pasó después yo pensé, igual me equivoco, que el

abogado lo había utilizado políticamente.

Tiene toda la

pinta, además, precisamente el PSOE ha sido el partido de laboratorio de la Transición, el partido que más ha desmovilizado,

encargado de acometer multitud de historias…

Lo que nos hubiera gustado no es sacar más dinero, de hecho

mis padres ese dinero no lo tocaron durante años, sino que hubiera sido un juicio de verdad justo, en el que se hubieran

reconocido culpables porque, de todos, yo al que menos culpo es al policía que disparó. Porque hubo una serie de cosas que no

se entienden… si la huelga estaba legalizada, a ver por qué cargaron, y de qué manera. Hubo orden desde arriba, no querían

que se hiciera la huelga. Cuentan los compañeros de la colla que los mismos policías cuando les dijeron a cargar, se miraron

unos a otros como preguntando por qué, porque no estaba pasando nada para cargar, no había jaleo. Hubo una llamada por la

radio del coche y el que recibió la llamada es el que dijo: “¡A cargar!”, como no se movían los policías en un principio

pronunció la famosa frase: “Es que no tenéis cojones, he dicho que carguéis”, y entonces empezaron a cargar. Los trabajadores

de la colla no vieron en un principio toda la policía que había en el mercado, porque estaban escondidos por arriba, y cuando

dijeron a cargar salieron de arriba y de todas partes, estaban preparados antes incluso de que llegaran los trabajadores.
Jamás se ha investigado quién fue el que dio la orden y por

qué.

Nada, eso no se sabe. Y cuando fueron a pedir explicaciones al Gobernador Civil no estaba en Valencia,

se ve que no se pudo parar aquello, no sé. Y por más que les enseñaban el papel demostrando que era una huelga legalizada, ni

caso, así que no sé qué interés había detrás de todo eso… no se ha sabido. Y a estas alturas ya… Me gustaría saberlo y

aclararlo pero lo veo difícil.

¿Tu padre continuó militando

en la CNT?

La verdad es que no lo sé. Cogió vacaciones y baja, a él también le dieron, luego se reincorporó

al trabajo no sé si continuó con la militancia. Es una pena que el tiempo vaya borrando recuerdos. Y 30 años tampoco son

muchos años. Gracias a vosotros, que estáis haciendo todo lo posible para que se recuerde. Es fácil que todo se borre.

Posiblemente si los compañeros hubieran declarado quizás hubiera sido diferente. Con todo esto, la gente se dio cuenta de

que, a pesar de las esperanzas, lo de la democracia era mentira. Y volvió el miedo.

Creo que ese era el objetivo que perseguían.
Claro que sí, callar a la gente.

Entrevista

realizada por Libertad Montesinos