Telefónica: Con las cosas de comer no se juega

El ‘visto bueno de las autoridades europeas’ a una operación de compra/venta entre empresas privadas es habitualmente una formalidad, pero la aprobación de la venta de O2 UK por parte de Telefónica podría interpretarse como una prueba de la excesiva influencia de la UE en los asuntos de Reino Unido, aumentando los apoyos a la salida británica de la Unión, que se vota en julio. Menuda lección de democracia la de las británicas islas, que no tienen tantos reparos como en Españistán cuando es necesario preguntar al personal sobre cuestiones de especial importancia, por cierto.

Como continuación a la información de la pasada semana sobre este asunto (http://cgt-sft.org/?p=6217), veamos una pequeña historia de la inversión cuya desinversión parece vital para recortar deuda. Y ¿Por qué es tan necesario ese recorte? Fácil, no verse sometida a una rebaja de calificación de esa deuda, lo que produciría un incremento de gastos financieros: cuanta mas incertidumbre tenga el mercado de que puedas pagar tu deuda, más caro te saldrá el dinero que te presten. Estas son cosillas de las finanzas que solo alguna mente retorcida y malpensada calificaría de chantaje –reduce deuda o te bajo el rating y mis amigos los bancos te sangrarán más por los préstamos que les pidas-, cuando salta a la vista su perfecta legalidad y es compatible con la esencia de la mercadería.

La que fue «la mayor operación de una empresa española en el extranjero», según los titulares de octubre de 2005, cuando British Telecom (BT) vendió su operador móvil O2 a Telefónica por la friolera de 26.100 mill. de eur, se financió exclusivamente con deuda (crédito puente con Citigroup, Goldman Sachs y Royal Bank of Scotland). Se enmarcaba en lo que Alierta y su consejo definían como «diversificación geográfica de la cartera de activos» y que había llevado ya ese mismo año a comprar Cesky Telecom, antiguo monopolio publico, por 2.746 mill. de eur. y un 3% de China Netcom (1). Se adquiría el 2º operador de telefonía móvil del Reino Unido y el 3º de Alemania. Latinoamérica ya no era la niña de los ojos de la compañía y había que mirar a Europa. Estas operaciones también entonces debían ser aprobadas por las autoridades comunitarias, pero -de nuevo las influencias e intereses políticos en las decisiones empresariales- se dieron mas prisa que ahora en dejar hacer (2).

Con Telefónica de superdiva de compras, expansiones y beneficios in crescendo, dividida en áreas de negocio que muestran el enfoque de la dirección –la latinoamericana, que se mantiene, y la europea, que incluye a España, desapareciendo como área de negocio propia- pasan unos años en los que tanto la plantilla como el negocio local se van reduciendo mientras crece internacionalmente. Y todas las participaciones aportan anualmente buenos milloncetes a las ganancias del grupo. La apoteosis llegó al tercer año de la supuesta crisis global –que en realidad es una estafa-, cuando obtuvo unos beneficios que ya no han vuelto a superarse. Aquellos 10.167 mill. de eur de 2010 (más de billón y medio de pesetas), equivalentes al PIB conjunto de los 20 estados más pobres del planeta –o si se prefiere, superior al de países como Nicaragua, Malta (UE), Albania, Macedonia o Corea del Norte, cuádruple del de Andorra…- sirvió para lo habitual, ya sabes, la mitad ‘a repartir’ con el accionariado y la otra mitad una paga para la plantilla que lo hizo posible. Ntch, como Neil Young, uno se hace viejo y le domina la confusión.

Y llega un punto de inflexión para la compañía que, con brusco y decidido afán de liquidez, emprende una política de venta de participaciones. La máquina de reducción de deuda -contraída para expandirse- mediante la venta de activos -contraerse- se aplicó a una larga lista. En 2012 se deshace del 4,56% de las acciones del gigante China Unicom (mantiene un 5%) por 1.142 mill. de eur., estimando en la operación una minusvalía de 97 mill. de eur. (la quita del plan de pensiones y seguro de supervivencia en 2013-14 supuso un ahorro para la empresa de 90) y vende el 100% de Atento (1.051 mill. de eur.) a Bain Capital.

Ya en 2013 liquida su participación (13,2%) en Hispasat (124 mill. de eur.) a Eutelsat y Abertis, su negocio residencial de telefonía fija y banda ancha en Reino Unido (209 mill. de eur.) a Sky y el 40% de sus activos en Centroamérica (Guatemala, El Salvador, Nicaragua y Panamá) a la Corporación Multi Inversiones (381 mill. de eur.). Se cierra el bienio en noviembre con el acuerdo de venta de la filial checa (que incluye el servicio en Eslovaquia) al grupo PPF, propiedad del multimillonario Petr Kellner (2.467 mill. de eur). El mensaje transmitido ya no era ‘crecimiento y diversificación’ sino ‘cancelación de deuda’. Resulta curioso que, apenas unos días después Telefónica compró espectro para servicios 4G en República Checa por 103 mill. de eur ¿sería una ‘concesión’ del acuerdo?

Pero resulta que no todo es reducción de deuda y también se hacen estos movimientos como «gestión proactiva de activos y optimización de flexibilidad», al margen del contenido que tienen respecto a blindar directivos, justificar sueldos elevados y posibilitar el turismo interempresas de ejecutivos, más que de sentido industrial. No solo se trata de vender para pagar parte de lo que debe, más bien es un nuevo enfoque de mercados objetivo en los que quiere/puede/debe operar. Apenas unos años antes se volvió la cara hacia Europa y ahora se recoloca: menos morralla y más mercado principal; menos UK, Irlanda, Chequia, Italia y más Alemania. Y al otro lado del charco menos negocio menor y mayor atención a ‘emergentes’ (Brasil). Las unidades de negocio reflejan ese cambio en el punto de mira y, desde 2014, son España, Alemania, Brasil e Hispanoamérica. Reino Unido desaparece como unidad propia en 2015, cuando ya ha sido acordada la venta, aunque por razones obvias quizá vuelva a ser incluido como tal.

Así, en 2014 se negocia la compra de Global Village Telecom (GVT) en Brasil a la francesa Vivendi por 4.663 mill. de eur y un 12% de la resultante Telefónica Brasil además de una participación del 5.7% en Telecom Italia, creando así el operador líder en aquel mercado (105 millones de clientes en un país de 200) al integrarse las operaciones, ahora en 2016, en T. Brasil (que incluye Vivo, su marca móvil). Esta adquisición no se cerró –de nuevo el ente regulador, esta vez brasileño, y sus motivaciones políticas- hasta 15 meses después del acuerdo.

También en 2014 se cierra la compra de E-Plus, filial de la holandesa KPN en el mercado alemán, que se había iniciado más de un año antes -¡ese regulador!- situando al grupo como 2° operador en Europa por número de clientes móviles y volumen de ingresos». Con este nuevo pelotazo y mediante un intercambio de acciones, Telefónica mantiene una participación del 62,1% en la filial alemana -que integra el 100% de E-Plus- y KPN se queda con un 20,5% de Telefónica Deutchsland. Gracias al cambio de cromos, la compañía adquiere una empresa valorada en 8.100 mill. de eur (con 42 millones de clientes en un país de 80) aunque de la caja solo salen 4.140 (otros 860 millones los ponen los accionistas minoritarios de Telefónica Deutschland. Seguro que ya intuimos como va a pagar Telefónica ¿verdad? Acertaste, con incremento de deuda.

Conclusión

Este juego de mercados, tronos y finanzas pudiera considerarse un asunto menor, que no nos incumbe o que, al menos, no nos afecta directamente. Nada más lejos de la realidad, porque siempre, siempre, siempre, las fusiones y los cambios de manos de sociedades con cierto volumen de empleo, acaban por afectar a sus plantillas. «Eliminar redundancias» suelen decir. Las dos últimas adquisiciones son una muestra perfecta:

Tras la integración de GVT, Telefónica Brasil inicia en 2015 una reestructuración con ajuste de plantilla que afecta a cerca de 800 personas. El ‘ajuste’, inicialmente con un programa de bajas voluntarias, «alineado con las mejores prácticas del mercado», dicen, aunque con una importante salvedad a la que habrá que prestar atención (3). Ya en 2016 Telefónica Deutschland acelera la eliminación de 500 puestos de trabajo, del total de 1.600 despidos previstos hasta 2018 tras la reciente fusión con E-Plus. La plantilla ha recibido la oferta de abandonar cuanto antes la empresa a cambio de una mayor indemnización: dos meses por año trabajado, una prima adicional de 15.000 euros y un plus por hijo, con un máximo de 320.000 euros.

Así pues, jueguen señoras y señores, incrementen sus supersalarios de ejecutivos, engorden sus dietas, sus planes de pensiones y sus carteras de acciones, asciendan con el pase de una empresa a otra y con el regreso a la anterior, gánense el derecho a incorporarse a un consejo de administración gracias a sus gestiones estupendas de la muerte en el megapuesto anterior -o a pesar de ellas-, trepen y llenen la saca todo lo que la ley y sus contactos les permitan… incluso más… de verdad que no es nuestra mayor prioridad que el presidente cobre 173 veces más que la media de su empresa, por inmoral que sea. Pero respeten el empleo y hagan que este gane en calidad, no al contrario como hacen ahora. Por muy ventajosas que pretendan ser las condiciones de destrucción de empleo para quienes se acojan a ellas, sigue siendo una destrucción de empleo. Igualmente sucede con la conversión en empleo precario del empleo con ciertas garantías, eso que pasa cuando sale mucho personal en poco tiempo de una empresa y «no queda más remedio que externalizar» algunos servicios, como en ‘nuestro’ PSI: outsorcing de centros y servicios completos, concentración geográfica de departamentos de atención 24X7 y otros, etc.

También es importante, líderes y lideresas, que con sus jueguecitos no arruinen lo que manipulan. El viernes había 4.975.199.197 acciones de Telefónica cotizando en el mercado (más de medio millón de acciones más que hace 4 años), a 9,522 euros cada acción (valor al cierre): 47.374 mill. de eur. aprox. La deuda a fin de 2015 es de 49.921 mill. de eur. La cuenta es bien simple y hace concluir que Telefónica debe más de lo que vale.

(1) Llegó a controlar casi el 10% de la operadora china mediante compras sucesivas –en 2008 cambió de nombre (China Unicom) por integración de operadoras fijo-móvil-, la última en 2011, con un desembolso total aproximado de 1.800 mill. de eur. En sentido inverso, en noviembre de 2014 Telefónica coloca a inversores institucionales la mitad de la participación que conservaba, manteniendo otro 2,5%, por 687 mill. de eur.

(2) En aquel momento Telefónica era la 3ª operadora mundial de telecomunicaciones por capitalización bursátil (el valor total de todas las acciones de una empresa cotizada, es decir, lo que costaría comprar la compañía en la bolsa a precio de mercado): nada menos que 80.000 mill. de eur, prácticamente el triple que hoy si tenemos en cuenta que la filial de móviles cotizaba por su cuenta -lo hizo hasta julio de 2006- con una capitalización de 45.000 mill. de eur.

(3) La operadora ha comunicado a los sindicatos brasileños que tiene previsto incorporar a su plantilla a cerca de 2.400 trabajadores, que prestan servicios para la empresa en régimen de outsourcing, desde algunas subcontratas en tareas de atención al cliente (call centers) y de red externa que trabajan en operaciones con los usuarios.