Panrico: «Los trabajadores de Santa Perpètua lo tenemos claro y permanecemos muy unidos»

Los tres operarios de Panrico en Valencia.

Entrevista a tres operarios de Panrico en Santa Perpètua de Mogoda, a los cinco meses del inicio de la huelga indefinida.

Los empleados de Panrico en Santa Perpètua de Mogoda (Barcelona) comenzaron una huelga indefinida el pasado 13 de octubre en protesta por un ERE que afectará a casi la mitad de la plantilla de una empresa que emplea, en el conjunto del estado, a unas 4.000 personas. La empresa plantea además leoninos recortes salariales. Gaspar Fernando Peiró (delegado sindical de CGT en Panrico), José Luis García Molina y Juan Carlos Oteo, miembros ambos de la comisión de la «caja de resistencia», han explicado las causas y los detalles del conflicto en un acto celebrado en la sede de CGT-Valencia.

Huelga indefinida, «cajas de resistencia», una empresa familiar que acaba en manos de fondos de capital-riesgo, fragmentación de los intereses de los trabajadores en las diferentes plantas, represión frente a las protestas… El conflicto de Panrico mezcla ingredientes de la lucha de clases en sentido clásico con elementos de la financiarización y la globalización neoliberal.

¿Qué rol desempeña en el conjunto la planta barcelonesa de Santa Perpètua de Mogoda?

En las cinco plantas de Panrico en todo el estado (Santa Perpètua de Mogoda en Barcelona; Puente Genil en Córdoba; Paracuellos del Jarama en Madrid, Zaragoza y Valladolid) trabajamos unos 4.000 empleados, de los que 1.900 se ven afectados por el ERE planteado por la empresa. En la planta barcelonesa lanzamos tres millones de unidades de producto: pan de barra, de molde, donuts, donettes, bollycao, etcétera. La proporción de despidos en nuestra planta es altísima, a pesar de que es la más productiva.

¿Cuáles son los orígenes de Panrico y cómo crece y se expande?

Hay que remontarse a los primeros años 60. Nace entonces Panrico como una empresa familiar fruto de los esfuerzos de un panadero, Albert Costafreda, así como de la familia Rivera. Pero en la década de los 80, los 90 y los primeros 2000, la empresa se expansiona hacia países como Portugal, Grecia y China. Otro hito se produce en 2001: La Caixa y Banc Sabadell entran en Panrico, de manera que garantizan a la empresa préstamos para continuar creciendo. Posteriormente irrumpen los fondos de capital-riesgo y se aplican los métodos de «ingeniería financiera». Esto es en el año 2005, cuando los dueños de Panrico venden la empresa al fondo de inversión Apax.

¿Cómo actúa Apax en Panrico?

En primer lugar, adquieren la empresa mediante «apalancamiento», es decir, a crédito, de manera que endeudan a Panrico por 560 millones de euros en los tres primeros años. Venden además la sede de la compañía y sus filiales china y griega, al tiempo que se cierran las plantas de Sevilla y Santiago de Compostela. Pero no sólo eso. Los ejecutivos de Apax se suben el sueldo un 81%. A los repartidores de toda la vida se les obliga a hacerse autónomos. Es todo un proceso. En el año 2010, ya en plena crisis económica, Apax ya ha saqueado Panrico.

¿De qué modo continúa operando el capital financiero?

Apax entrega su participación por un euro a la banca (ING, Caja Madrid y La Caixa), que se queda con Panrico perdonando 300 millones de euros a Apax. A continuación entra en escena un fondo «buitre» estadounidense, Oaktree, que se hace con el 20% de Panrico comprando paquetes de deuda a los bancos citados. En 2011 Oaktree ya tiene el control absoluto de Panrico y procede a intensificar el desguace. De todo el proceso extraemos una conclusión: Panrico no está en dificultades ni por los sueldos de los trabajadores ni por su red de ventas. En 2012, la plantilla ya acepta un recorte salarial del 25% (promedio) y acepta un ERE con 197 despidos, mientras los altos ejecutivos se suben el sueldo un 43% (un 67% -bonus aparte- los altos ejecutivos de Oaktree). El responsable de esta maniobra, con nombres y apellidos, es Carlos Gila Lorenzo.

¿Cuál es su papel?

Oaktree le nombra el 12 de septiembre de 2013 como primer ejecutivo para «acometer la reestructuración» (dicho en su jerga) de la compañía. Este personaje fue asimismo el liquidador de SinteL. Su método es la coacción y la extorsión. ¿De dónde procede? Carlos Gila Lorenzo es hijo del diputado de UCD Carlos Gila e íntimo amigo de gente como Rodrigo Rato o la familia de la exministra -ya fallecida- Loyola de Palacio. En su día presidente de la federación empresarial segoviana, en 1996 fue nombrado presidente de Alycesa (empresa pública de aceites) pese a no contar con experiencia previa en el sector. El diario El País informó que Gila Lorenzo cargó millón y medio de pesetas en concepto de gastos propios a Alycesa. El personaje también dejó rastro en La Seda de Barcelona. Al llegar a Panrico, su primera decisión es no pagar el sueldo de septiembre de 2013 a la plantilla y, además, proponer la reducción a la mitad de los puestos de trabajo y reducciones salariales del 40% para los «supervivientes».

El fondo Oaktree tiene como administrador a Howard S. Marks. ¿Quién es este financiero?

Howard S. Marks es el número 296 en la lista de multimillonarios de Forbes. Warren Buffet es uno de sus admiradores. Howard S. Marks participó los días 27, 28 y 29 de octubre de 2013 en el XVI Congreso Nacional de la Empresa Familiar celebrado en Jerez de la Frontera. Y lo hizo como ponente. En el congreso tomaron parte gestores de fondos de inversión y banca, además del gobernador del Banco de España, Luis María Linde. El evento fue inaugurado por el príncipe Felipe y la presidenta de la Junta de Andalucía, Susana Díaz (PSOE), y clausurado por la vicepresidenta del gobierno Soraya Sáenz de Santamaría. Un dato sobre el personaje: los principales administradores de los veinte fondos de inversión más importantes, entre los que figura Oaktree, ganan como media 22.000 veces el salario de un trabajador de Panrico.

¿En qué términos se plantea el ERE en Panrico?

El ERE afectaba en primera instancia a 1.900 trabajadores (600 de ellos autónomos) sobre una plantilla de 4.000, además de una rebaja salarial que llegaría hasta el 45%. Tras la negociación, la propuesta inicial quedó en 745 empleados afectados y una rebaja salarial media del 18% (pero que en algunos casos alcanza el 40%). Habrá muchos sueldos (de la gente que permanezca en las factorías) que pasarán a estar por debajo de los mil euros, y hablamos en algunos casos de personas con una antigüedad en la empresa superior a los 40 años. Nosotros impugnamos ese acuerdo.

¿Cuáles han sido hasta la fecha las principales acciones reivindicativas?

El paro indefinido comenzó el pasado 13 de octubre. Hemos estado también en los almacenes de la empresa en Barcelona para evitar que desde allí saliera la producción (la que llega de las otras plantas de Panrico que no están en huelga) y tengan, en consecuencia, que realizar la distribución desde la Zona de Actividades Logísticas (ZAL) del puerto. La llegada de camiones de otros centros ha motivado que la inspección de trabajo abra un expediente sancionador a la empresa por vulnerar el derecho de huelga. Un elemento decisivo en el conflicto es la solidaridad. Pusimos en marcha una «caja de resistencia», muy importante en un paro como éste, de larga duración. Hemos llegado a tener hasta 60.000 euros, por donaciones de estibadores del puerto de Barcelona, trabajadores de la empresa municipal de transportes barcelonesa, operarios de Seat, ayuntamientos como el de Montornés del Vallés, CGT, Sindicato de Trabajadores de Repsol-Tarragona, entre otros muchos. Además, 13 ayuntamientos de las comarcas más cercanas (el Vallés), de diferente color político, han suscrito un manifiesto común a favor de los trabajadores de Panrico. Otra cuestión es la respuesta de los poderes públicos. Un día después de convocar la huelga, Mossos d’Esquadra trasladados en 12 furgones agredieron salvajemente al piquete de Santa Perpètua. ¿Será casualidad que hasta ese momento el director de operaciones de Panrico fuera Joan Mas, hermano del presidente de la Generalitat?

¿Por qué el ERE afecta singularmente a la planta barcelonesa?

En un principio, los despidos estaban repartidos de una manera mucho más equilibrada entre las diferentes plantas. Pero pensamos que a raíz de los paros, la empresa se ceba con nuestra factoría. De los 354 trabajadores actuales, quedarán finalmente en plantilla 134, a lo que hay que añadir un recorte salarial del 18% (promedio). Nosotros decimos basta, porque en 2012 la empresa ya aplicó un recorte salarial del 25% (de media), centrado en «producción», a cambio de un mantenimiento de la plantilla durante cuatro años que no se ha respetado. Por eso denunciamos la posición de CCOO y UGT y el acuerdo al que han llegado con la empresa. ¿Cuál es la realidad ahora mismo en las plantas de Panrico? Salvo en Santa Perpètua de Mogoda, los trabajadores continúan operando en el resto de plantas. La empresa está contratando a más personal y se están multiplicando las horas extraordinarias.

Por último, ¿Qué desenlace vaticináis?

El 20 de marzo hay un juicio en la Audiencia Nacional por la impugnación que hemos planteado al ERE de la empresa. En nuestra planta continuamos con el paro y organizando asambleas. Lo tenemos claro y nos mantenemos muy unidos desde el primer día. Agradecemos asimismo el apoyo de colectivos estudiantiles («Clase contra clase»), asociaciones de mujeres como «pan y rosas» y pequeños sindicatos de base como el SUT, CUO o COBAS y también la CGT (sindicato que ha llamado al boicot de los productos de Panrico). Ahora esperamos la sentencia judicial, y no queda otro remedio porque la situación está muy enquistada. De hecho, antes de que se emita la sentencia ya han comenzado los despidos: 31 hasta finales de 2013 más otros siete disciplinarios.