Nueva reunión de la mesa negociadora de EMT València

Se ha celebrado una nueva reunión de la mesa negociadora en la sede de la empresa. La dirección ha informado de que la inscripción del convenio sigue pendiente de la resolución del organismo competente, a raíz de las alegaciones presentadas por CGT sobre la forma en que se llevó a cabo la votación del convenio.

Esta reunión, en concreto, se ha convocado por otro motivo: acordar las modificaciones que exige el REGCON —el organismo competente para el registro de los convenios colectivos— antes de poder inscribir el texto. La Directora de Gestión de Personas ha explicado que el pasado 27 de julio de 2026 la empresa recibió un requerimiento del REGCON para subsanar determinados aspectos legales observados en el texto presentado, junto con varias recomendaciones de modificación, a lo que se suma alguna errata detectada que también convenía corregir. En la sesión de hoy se han presentado, analizado y debatido esos cambios, que afectan a artículos como el de vacaciones, la composición del Comité de Seguridad y Salud, el régimen de pagas y complementos personales y de puesto, el complemento especial por CAS, la gratificación por jubilación parcial e incapacidad permanente, la reserva de puestos para personas con incapacidad permanente total, las condiciones del teletrabajo y la disposición transitoria sobre condición individual más beneficiosa. Acordadas esas modificaciones, se procederá a firmar el texto definitivo para su envío al REGCON, pero eso no resuelve el problema de fondo: la inscripción sigue condicionada a que el organismo se pronuncie también sobre nuestras alegaciones acerca de cómo se votó el convenio.

Recordamos por qué impugnamos ese proceso. La votación se realizó de forma online, saltándose el reglamento propio del comité de empresa, con los votos de APTTUV y UGT. Es cierto que en 2020 hubo una votación online que también se apartó de ese reglamento, pero aquella decisión fue consensuada por todos los miembros del comité ante una situación de excepcionalidad reconocida por todas las partes. Esta vez no ha habido tal consenso: han sido los dos sindicatos mayoritarios quienes, por su cuenta, han decidido saltarse el reglamento.

Todo esto no lo decimos ahora de forma sobrevenida. Ya el 13 de julio de 2026, ante la convocatoria de firma del convenio prevista para ese mismo lunes, registramos en el Comité de Empresa un escrito dirigido a su Pleno como órgano soberano, requiriendo la suspensión cautelar de esa firma. En ese escrito explicábamos que la reunión ordinaria del 30 de junio ya había aprobado, por mayoría, someter la ratificación del convenio a voto en urna y secreto, y que las abstenciones de UGT y APTTUV, conforme al propio reglamento del comité, validaban ese acuerdo como firme. Forzar después un receso en esa misma sesión para imponer, con los votos de UGT y APTTUV, un sistema de votación telemática gestionado por herramientas de la propia empresa, sin pasar por el Pleno Extraordinario que exige el reglamento para modificarlo, no podía dejar sin efecto lo ya aprobado: el voto en urna. Por eso solicitamos también que la abogada del comité emitiera un informe técnico urgente sobre la validez de esa segunda votación, y que quedara constancia expresa en acta de que la CGT interpondría de inmediato demanda de impugnación del convenio colectivo, con solicitud de medidas cautelarísimas ante la jurisdicción social. Ese escrito, firmado por nuestros delegados y recibido por la Secretaría del Comité el mismo 13 de julio, es la base jurídica sobre la que hoy la administración mantiene en suspenso la inscripción del convenio.

Queremos además informar con claridad a toda la plantilla de una cuestión que nos consta que genera dudas: las cantidades económicas del nuevo convenio que no se abonen mientras dure esta situación no se pierden. Se trata de un aplazamiento, no de una renuncia. En el momento en que el convenio quede depurado de estas irregularidades y se registre conforme a derecho, esas cantidades pendientes deberán abonarse con efecto retroactivo, tal y como corresponde a cualquier norma convencional una vez resuelta su validez.

Ya avisamos de esto en su momento, y lo hicimos público en las propias reuniones de la negociación: si esa votación se llevaba a cabo, independientemente del resultado, la CGT la impugnaría por las irregularidades que llevamos explicando desde hace meses en sucesivas hojas informativas. Toda la plantilla ha estado al tanto de nuestra posición, tanto sobre el contenido del convenio como sobre la manera en que se han desarrollado las negociaciones, en las que a la CGT y a otros sindicatos no se nos ha tenido en cuenta del mismo modo que a los dos sindicatos dispuestos a pactar con la empresa.

Nuestra posición, acordada en las asambleas que hemos celebrado, es el desacuerdo con buena parte de lo pactado en este nuevo convenio. Pero no va contra la democracia ni contra lo votado: va contra la idea de que la democracia se agota en el acto de votar. La democracia también consiste en tener tiempo para leer el convenio, en que trabajadoras y trabajadores puedan hablar con sus sindicatos, comparar el texto con el anterior, informarse de todos los cambios y disponer de un espacio real de deliberación y debate, como corresponde cuando se aprueba una norma que nos va a afectar a todos y todas durante la vigencia de un convenio que, además, ya denunciamos que era excesivamente larga.

Nuestra posición no ha cambiado desde principios de verano: el convenio tenía que haberse debatido, y la plantilla necesitaba estar informada antes de votarlo, no en pleno periodo vacacional y con un espacio de pocos días para poder leer, reflexionar, consultar, debatir y deliberar sobre el texto del convenio, que no es precisamente breve ni simple de asimilar. Lo idóneo habría sido una negociación en la que se tuvieran en cuenta a todas las secciones sindicales, y no en privado como con algunas secciones. A cara descubierta, en la que se tuviera en cuenta a todas las secciones sindicales y a toda la representación de la plantilla, con un proceso de deliberación previo a una votación presencial, y con la plantilla debidamente informada de todos los cambios y modificaciones del texto. Seguimos sosteniendo que hay cuestiones del convenio que ponen en riesgo derechos ya conquistados, tal y como venimos informando.

Si quienes han pasado el rodillo para llevar a cabo este proceso de esta forma, están seguros de haber actuado conforme a derecho, no deberían de estar tan preocupados porque la autoridad competente manifieste si se han hecho las cosas bien o mal. También cabe recordar que ni tan siquiera permitieron que la abogada del comité elaborara un informe sobre la cuestión. La acción sindical no puede pasar por encima de las reglas establecidas. Desde CGT seguiremos defendiendo los intereses de toda la plantilla, de la que está de acuerdo con el convenio o de la que no lo está. Seguiremos abiertos a nuevas negociaciones que puedan venir, si así lo convienen las partes implicadas.

CGT Sección Sindical EMT València

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