No es absentismo, es explotación y violencia patronal.

A Alberto N. Feijóo (PP) le acompleja mucho más que le señalen por ser líder de la “derechita cobarde” que por el hecho de dejarse “acompañar” por delincuentes en sus paseos en las rías gallegas. De ahí que parezca que “compite” con formaciones ultras, como VOX, diciendo barbaridades que luego tiene que “matizar” para no “escandalizar” incluso a sus votantes y simpatizantes. A pocas horas de sus últimas declaraciones sobre las bajas laborales, el absentismo y los posibles recortes que llevaría a cabo si se convirtiese en presidente del gobierno español en las próximas elecciones burguesas, Feijóo vuelve a ser noticia por la “recogida de cable” tras las mismas. Y es que en esta ocasión, hasta la extrema derecha -tan oportunista como siempre-, ha salido a decir que “los trabajadores no tienen la culpa”.

Las palabras de Núñez Feijóo, que son toda una declaración de intenciones, constituyen un ataque directo a los derechos y a las libertades de la clase trabajadora. Según el líder del Partido “Popular”, “el absentismo es un cáncer para España” y advirtió de que “con o sin consenso sindical” impondrá una “reforma” para atajar este “problema” si se convierte en presidente del ejecutivo.

Nadie elige enfermar, pero cuando esto ocurre la persona en cuestión es muy vulnerable frente a los abusos empresariales, por lo que su protección es fundamental y necesaria. Que este amparo sea efectivo es resultado de la lucha de décadas de la clase trabajadora organizada y consciente de su lugar en la sociedad. Desde la Confederación General del Trabajo (CGT) tenemos muy claro que cualquier medida encaminada a jugar con la salud física o mental de millones de personas trabajadoras tendrá una respuesta contundente y totalmente legítima en nuestra sociedad. Nos están “advirtiendo” de más retrocesos y no los contemplamos esté quien esté en Moncloa.

Núñez Feijóo demuestra con estas palabras que no conoce en absoluto la realidad de miles de personas trabajadoras en nuestro país. La precariedad, la temporalidad, la falta de medidas preventivas de riesgos en sus lugares de trabajo, la incertidumbre, la explotación, la falta de conciliación en muchos hogares, etc… no es a lo que Feijóo se enfrenta cada día, y dudamos que alguna vez lo haya hecho. Él juega en “otra liga”, y sus preocupaciones más importantes pasan por eso, por ganar el relato a sus adversarios políticos, con el discurso más inhumano y cruel, dentro de un sistema político que siempre, pase lo que pase, beneficia a los mismos.

No es nada nuevo este discurso sobre el “absentismo”. Llevamos mucho tiempo viendo cómo desde los entornos sociales, políticos y mediáticos de la clase burguesa se empieza a sembrar la duda sobre las enfermedades de las personas trabajadoras. Y bajo ese paraguas están intentando meter, sin distinción, bajas laborales, permisos o cualquier otra circunstancia que impida a un trabajador o a una trabajadora acudir a su puesto de trabajo: una manipulación de primer nivel.

Pero vamos más allá. Las declaraciones de Feijóo no pueden ocultar su desprecio más absoluto por la clase trabajadora. De ahí que criminalice a la persona enferma (o que enferma a consecuencia de una actividad o labor en su centro de trabajo), y no las condiciones que han causado esa baja (condiciones laborales, precariedad, falta de formación e información, falta de prevención de riesgos laborales, inestabilidad, ritmos de trabajo, etc…). De ahí que generalice fomentando la figura del “obrero vago” o “defraudador” obviando que las bajas médicas las conceden los profesionales de la salud, tras examinar las circunstancias de una persona que acude a consulta. De ahí que fomente también la violencia o el terrorismo patronal, porque ¿de qué otra manera podríamos llamar a obligar a una persona a trabajar enferma, debilitada o indispuesta? Esto implica que además de jugar con la salud de esa persona en cuestión se ponga en riesgo la seguridad de más trabajadores o trabajadoras.

Y es que la promesa que nos ha hecho el señorito Feijóo, consistente en recortes de salarios y prestaciones de quienes estén de baja médica, no es puntual. Sus declaraciones tienen un contexto y forman parte de la construcción intencionada de una imagen (como se ha construido otro tipo de relatos contra otros “enemigos” según los intereses de cada momento: migrantes=invasión, feminismo=odio al hombre, sindicalismo combativo=persecución del empresario, etc.) para mantener los privilegios de los mismos de siempre y para siempre.

Enfermarse no es un fraude ni un privilegio, es un riesgo que corre cualquier ser humano, y que se agrava si además tiene que permanecer en entornos complicados para su estado físico y psíquico. Y poco enfermamos para lo mucho que somos explotadas y explotados.

Desde la Confederación General del Trabajo (CGT) no solo condenamos y advertimos a la clase política y empresarial alineada bajo estas premisas expuestas por Feijóo de nuestra lucha por nuestros derechos y libertades como clase trabajadora, sino también señalamos que no vamos a estar dispuestas a retroceder en ninguna de nuestras reivindicaciones actuales por mejorar las condiciones de las de nuestra clase. Del mismo modo, lamentamos profundamente que personajes de la “clase” de Alberto Núñez Feijóo –en cuanto a sus profundas creencias religiosas con base en el amor al prójimo- solo reaccionen ante el “absentismo” y no ante las cientos de muertes de personas trabajadoras que tienen lugar cada año en el Estado español, y cuyos culpables están identificados y denunciados.

Nuestras vidas son más importantes que vuestros beneficios. Trabajar enfermas es violencia
patronal y connivencia institucional.

Secretariado Permanente del Comité Confederal de la CGT

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