Más de 90 ERE diarios gracias a la reforma laboral.


Los despidos

colectivos siguen aumentando año y medio después, pese a las promesas del Gobierno. La ministra Bañez comparece esta semana

en el Congreso para presentar el informe que el Ejecutivo esgrime para asegurar que sus medidas han evitado 225.000

despidos.

Las facilidades concedidas a los empresarios en la última

reforma laboral han propiciado la puesta en marcha de 48.801 expedientes de regulación de empleo (ERE) entre febrero de

2012 y junio del presente año, a razón de 90 cada día. A raíz de ese polémico cambio normativo, que suprimió la

autorización administrativa previa y redujo sustancialmente las indemnizaciones, el ritmo del ajuste de plantillas casi

se ha duplicado, pues la media de 2011 había sido de 58 ERE diarios.
Según datos oficiales, el número de trabajadores afectados también ha crecido de forma brutal

durante el último año y medio, hasta alcanzar los 653.368, más que en 2010 y 2011 juntos. Además, los despidos no han

dejado de aumentar gracias a la flexibilidad introducida, contrariamente a lo anunciado por el Gobierno para justificar la

reforma. Como habían advertido los sindicatos y algunos partidos de la oposición, miles de empresarios la han aprovechado a

fondo para deshacerse de personal con un coste menor que antes.
El crecimiento de los despidos colectivos favorecido con la reforma laboral contrasta con el mensaje oficial

desde el Gobierno de que sus medidas han evitado un mayor deterioro del empleo. Precisamente, este jueves la ministra del

ramo, Fátima Bañez, comparece en el Congreso para presentar un informe de evaluación de la reforma laboral que, según

aseguró a finales de junio y sin más explicación, ha evitado 225.000 despidos.

Marcha

atrás

Mientras que en los dos últimos años de Zapatero

las víctimas de despidos colectivos fueron 52.534 y 67.981, respectivamente, en 2012 la cifra se disparó a 82.876 y el

primer semestre de 2013 cerró con 39.909 más. Este dato es peor incluso que el del periodo comprendido entre enero y junio

del año pasado, cuando la reforma laboral estaba en pleno apogeo, a pesar de que el volumen total de expedientes de

regulación de empleo experimentó un descenso del 15% en términos intersemestrales.
La explicación de tal descenso estriba en el retroceso de los ERE que

no conllevan la extinción de contratos y que, según el Gobierno, iban a verse favorecidos por el nuevo marco legal. En

la primera mitad de 2013, la suspensión temporal de empleo recayó sobre 116.780 trabajadores, frente a los 145.828 del año

anterior. Y vieron recortada su jornada laboral 43.880, es decir, 7.376 menos que en 2012. Cosa que, en opinión de los

expertos, sólo admitiría una lectura positiva si los despidos también hubieran bajado.
Por otra parte, la supresión de la autorización administrativa previa, que

con la legislación anterior era casi automática si el ERE había sido pactado, ha hecho que aumenten los expedientes que

se cierran sin acuerdo entre la empresa y los representantes sindicales y, por tanto, con peores condiciones para los

trabajadores. De 1.796 en 2011 se pasó a 2.920 en 2012, con un incremento superior al 60%. En el caso de los ERE de

extinción, el número de despedidos en esas circunstancias se duplicó.

 VICENTE CLAVERO Publico 28/08/2013