Los de abajo

Un encuentro de abajo se celebró en el barrio valenciano de Mislata, en la sede de la Confederación General del Trabajo (CGT), organización hermana del zapatismo desde hace 20 años. Alumnos de la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM trajeron el seminario internacional freiriano Resistencia y organizacion hacia la dirección colectiva, un espacio de reflexión con tintes del pedagogo brasileño, del pensamiento del EZLN y del psicoanálisis sociopolítico.

Los integrantes de la biblioteca Ferrer i Guardia, que conjugan el anarcosindicalismo con las luchas en una Valencia adolorida por la crisis en el país, fueron los anfitriones de una reunión en la que prevalecieron la solidaridad y el reconocimiento mutuo en la inspiración que llega del sureste mexicano.

El espacio, tapizado de símbolos zapatistas, podría ser un rincón de la propia facultad de los visitantes. Pero es Valencia. Y éste, además de la disposición de libros, resulta un lugar lúdico en el que se trabajan temas sociales y cultura alternativa.

En 2008 nacieron en la CGT con dinámicas propias, y poco después los encontró la primavera valenciana, en la que debido a la salvaje represión contra estudiantes de 12 a 17 años, se despertó no sólo la conciencia sobre los alcances de la fuerza pública, sino la necesidad de levantar el movimiento estudiantil.

En la biblioteca se suscitaron debates y asambleas al calor de la improvisadas movilizaciones. Hoy es un espacio que lo mismo organiza ciclos de cine sobre el desempleo que conciertos de música, además de contar con una estación de radio alternativa en construcción.

Los jóvenes que reciben tienen la misma avidez de aprendizaje que los que llegan, la misma humildad y apertura. El espacio se cede también a otras organizaciones ajenas a los partidos políticos tan rebasados aquí como en todo el mundo.

La CGT, escisión de la CNT desde 1979, con 70 a 80 mil miembros, mantiene relación política con el zapatismo desde sus primeros años. Hoy, como hace dos décadas, los jóvenes se reconocen en esa otra forma de hacer política y en la creación de un sujeto colectivo.

Asistimos al nefasto espectáculo que es ver a personas que llevan toda su vida al servicio de una empresa, quedarse en la calle sin ningún miramiento, sólo porque las últimas reformas laborales las han despojado de toda protección. Ante este panorama, aquí se teje esperanza.

Gloria Muñoz Ramírez

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