Los accidentes laborales causaron 3.367 muertes en la UE en 2024, 830 en España

Los datos de accidentes laborales correspondientes a 2024 vuelven a poner sobre la mesa una realidad que desde el sindicalismo no podemos normalizar: cada accidente laboral grave o mortal es una vida truncada y, en muchos casos, una consecuencia evitable de unas condiciones de trabajo inseguras.

Según los datos publicados por Eurostat, en 2024 se produjeron 3.367 accidentes laborales mortales en la Unión Europea, 45 más que en 2023, lo que supone un incremento del 1,4%. Al mismo tiempo, se registraron 2,78 millones de accidentes laborales no mortales, un 1,5% menos que el año anterior.

En España, la evolución resulta especialmente preocupante. En 2024 se registraron 1.200.102 accidentes de trabajo, un 1,43% menos que en 2023. Sin embargo, esta reducción del número total de accidentes convivió con un incremento de los accidentes mortales: 830 personas perdieron la vida como consecuencia de un accidente laboral, 65 más que en 2023, lo que supone un aumento del 8,5%.

De estas muertes, 677 se produjeron durante la jornada laboral y 153 fueron accidentes in itinere.

Estos datos demuestran que reducir el número global de accidentes no significa necesariamente que estemos avanzando en prevención. Cuando disminuyen los accidentes totales pero aumentan las muertes, debemos preguntarnos qué está ocurriendo en los centros de trabajo y qué medidas preventivas están fallando.

En el conjunto de la UE, la construcción volvió a ser el sector con mayor número de accidentes laborales mortales, con 776 fallecimientos, seguida del transporte y almacenamiento, con 537, y de la industria manufacturera, con 466.

La siniestralidad no puede analizarse únicamente como una sucesión de cifras. Detrás de cada número hay una persona, una familia y unas consecuencias que pueden prolongarse durante toda la vida.

Desde CGT València consideramos imprescindible situar la salud y la seguridad en el trabajo en el centro de la acción sindical. La precariedad, las cargas de trabajo, las jornadas excesivas, la falta de personal, la presión por la productividad, la temporalidad, la externalización y la insuficiente evaluación de los riesgos pueden convertirse en factores que incrementan la exposición de las trabajadoras y trabajadores a situaciones peligrosas.

La prevención no puede ser un trámite burocrático ni un documento guardado en un cajón. Tiene que traducirse en medidas concretas, recursos suficientes y capacidad real de las plantillas para intervenir sobre las condiciones de trabajo.

Ante esta realidad, desde CGT hacemos un llamamiento a reforzar la organización en los centros de trabajo, exigir evaluaciones de riesgos efectivas, denunciar las situaciones inseguras y utilizar todas las herramientas de la acción sindical para defender el derecho fundamental a volver a casa después de cada jornada laboral.

Ni una muerte más por trabajar. La salud y la vida de las trabajadoras y trabajadores están por encima de los beneficios empresariales.

Organización, prevención y acción sindical. Porque trabajar no puede costarnos la vida.

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