Hace casi un siglo, el anarcosindicalismo y el socialismo usaron una lengua sin Estado para organizarse por encima de las fronteras. Parte de esa historia ocurrió en Valencia, y casi nadie la cuenta.
Grupo de Esperanto de Valencia
Si hoy hablas de una lengua internacional pensada para que nadie juegue en casa, lo normal es que te miren como si hablaras de una rareza. Pero durante treinta años el esperanto fue una herramienta obrera. Lo aprendía la gente al salir de la fábrica, en el ateneo o en el sindicato, para escribirse con personas trabajadoras de otros países sin necesidad de traducción ni de la prensa burguesa.
Una lengua sin Estado para un movimiento sin fronteras
Ludwik Zamenhof publicó el esperanto en 1887. En menos de veinte años, el anarquismo ya lo había hecho suyo: en 1905 se funda en Estocolmo uno de los primeros grupos anarquistas esperantistas, y en 1906 nace la liga internacional Paco-Libereco, «Paz-Libertad», que en 1910 se une a Esperantista Laboristaro y pasa a llamarse Liberiga Stelo, «Estrella Liberadora».
En España, el vínculo llegó pronto. El congreso fundacional de la CNT, en Barcelona, del 30 de octubre al 1 de noviembre de 1910, recibió una carta de un grupo esperantista que presentaba el esperanto como un idioma al servicio de la humanidad y de la gente explotada. El congreso aprobó por unanimidad adoptarlo y recomendó a los sindicatos que lo estudiaran. En los años veinte y treinta, según el historiador Javier Alcalde, la mayoría de los ateneos libertarios de ciudades como Valencia o Barcelona, si no todos, tenían una sección de esperanto.
En 1921, en Praga, nace SAT —Sennacieca Asocio Tutmonda, «Asociación Mundial Anacional»—: una organización obrera internacional sin secciones nacionales y con afiliación individual, pensada para que el nacionalismo no se le colara dentro. En 1929-1930 llegó a 6.524 miembros en 42 países. Todavía existe: su 99.º congreso se celebró en León en julio de 2026, con el lema «Paz y guerras», en el 90.º aniversario de la guerra civil.
Valencia, 1927-1934: dos historias en la misma ciudad
La FAI se fundó en una playa de Valencia los días 25 y 26 de julio de 1927. En el acta se planteaba, entre otras cosas, si había que formar dentro del movimiento agrupaciones naturistas, esperantistas y otras parecidas. La respuesta: aceptarlas, «con tal de que al adherirse sean ante todo anarquistas».
En 1931 aparece en Valencia el Grupo Obrero Esperantista —en los papeles de 1936, Grupo Laborista Esperantista—, ligado a SAT. Lo impulsó Luis Hernández Lahuerta (1906-1961), y su primer presidente fue el cartelista Manuel Monleón, que en 1933 publicó Un idioma para el mundo proletario: el esperanto.
Del 3 al 8 de agosto de 1934, Valencia acogió el 14.º congreso de SAT: 432 personas inscritas, 372 asistentes, llegadas de trece países. Era el primer congreso de SAT en España. El comité local lo presidió Hernández Lahuerta, con veintisiete años, y el cartel lo hizo Monleón; la litografía se conserva hoy en el Museo Reina Sofía. Casi cuatrocientas personas trabajadoras hablando entre ellas, en la Valencia de 1934, una lengua que no era la materna de nadie.
1936-1939: contar la revolución al mundo
Con la guerra, el esperanto dejó de ser solo una herramienta de formación y pasó a ser un medio de información internacional: permitía que lo que ocurría aquí se leyera fuera sin depender de la prensa extranjera.
En Barcelona, desde julio de 1936, la CNT-FAI editó el Informa Bulteno, redactado por la ILES —Ibera Ligo de Esperantistaj Senŝtatanoj, la Liga Ibérica de Esperantistas sin Estado—, y la radio de la CNT-FAI emitía en esperanto. En Valencia, de noviembre de 1936 a enero de 1939, el Grupo Laborista Esperantista publicó Popola Fronto: 44 números, con una tirada que pasó de 3.000 a 5.000 ejemplares, financiada solo con donativos, y hasta una edición en neerlandés. También en Valencia, dos emisoras, una socialista y otra comunista, emitían en esperanto.
La derrota y el silencio
Con la victoria franquista, el esperantismo obrero desapareció. Se fusiló a esperantistas en Zaragoza, Córdoba, Mallorca o Madrid, más por su militancia que por la lengua, aunque el esperanto tenía fama de «lengua de izquierdistas». Hernández Lahuerta fue condenado a muerte; la pena no se cumplió. Andrés Piñó, abogado valenciano y antiguo diputado socialista, pidió al director de Heroldo de Esperanto que no le escribiera en esperanto, porque era «peligroso hasta la muerte».
La memoria siguió en el exilio. En Francia, en abril de 1946, las juventudes libertarias en el exilio sacaron Senŝtatano, «Sin Estado», con Eduardo Vivancos (Barcelona, 1920 – Toronto, 2020) como primer redactor jefe; se había afiliado a la CNT en 1935.
La CGT y el esperanto, en este siglo
Ese hilo no se ha cortado del todo, y la CGT ha tirado de él más de una vez:
- Valencia, 2008. El 22 de octubre empezó en la biblioteca libertaria de la CGT de Valencia un curso de esperanto, con clases todos los miércoles. Lo pidió el propio sindicato, y lo dio Raúl Salinas, de nuestro grupo.
- 2009. El cuaderno Materiales de Reflexión n.º 67, Lengua internacional y movimiento libertario, de Jordi Alcàsser. Defiende que sin una lengua común la coordinación internacional acaba en manos de «una casta de especialistas», y avisa de que el esperanto «no es una solución mágica».
- Ruesta, 2011. Un taller de esperanto en la Escuela Libertaria de Verano, del 6 al 10 de julio.
- 2012-2025. La exposición «La lengua como liberación: el esperanto», de CGT Burgos, presentada en Burgos en noviembre de 2012 y que después ha pasado por Cornellà (2013), Segovia (2014) y Ponferrada (2025).
- 2013. La lengua, liberación o dominación, una separata de Rojo y Negro dedicada al esperanto, en octubre.
- Gandia, 2014. El 5 de abril, CGT La Safor organizó en Gandia un curso gratuito de iniciación al esperanto.
Por qué contarlo ahora
Porque el argumento de siempre para aprender esperanto —que es regular, fácil y neutral— se queda corto cuando hay detrás una historia así, y parte de ella ocurrió aquí. Y porque sigue teniendo sentido práctico: con una gramática sin excepciones, alguien con turnos partidos y poco tiempo puede llegar a hablarlo y escribirse con gente trabajadora de otros países.
En el Grupo de Esperanto de Valencia damos cursos gratuitos en línea, y nos encantará preparar una charla o un curso para la afiliación de la CGT.
Más información: https://valencia.esperanto.es · valencia@esperanto.es

