CGT-Ford replica al director de Personal de la multinacional automovilística, y afirma que la fábrica sí es un lugar donde el trabajo supone arrastrar una dura cadena

imagesLa CGT considera que los ritmos de trabajo y la desregulación de la jornada laboral, pactada por la mayoría del Comité, suponen un grave deterioro de las condiciones laborales y un evidente riesgo para la salud de los trabajadores.

Ante las declaraciones del director de Personal de Ford-Almussafes, José Abargues, publicadas en el diario Levante el día 29 de mayo, la sección sindical de CGT en Ford desea hacer algunas aclaraciones a lo manifestado por el alto directivo de la firma del óvalo.

En primer lugar queremos informar que las condiciones de trabajo en la factoría valenciana, lejos de mejorar, son cada día peores. Y no es solamente que los ritmos y las cargas de trabajo aumenten sin control alguno por parte de la representación sindical, es que también se están derogando las mejoras que la plantilla había ido conquistando en las primeras décadas de actividad en la fábrica. En estos momentos la extenuante jornada laboral puede ser prolongada, tanto la diaria como la semanal, las pausas cambiadas de horario, los relevos para necesidades fisiológicas son más escasos, etc. Desde julio de 2013 incluso han desaparecido los comedores, y la pausa de media hora para la comida, el descanso y la convivencia con los compañeros, ha sido sustituida por una pausa de 15 minutos en los que apenas queda tiempo para picar algo y regresar a la línea de producción… igual de cansados y mal alimentados. Todos los derechos han sido sacrificados para aumentar la explotación de los trabajadores y los beneficios de los accionistas.

Si fuera cierto que el trabajo de las cadenas no es tan duro como estamos afirmando, no se entendería que de los nuevos contratados que se incorporan a la plantilla, aquellos que lo hacen con recomendaciones de peso o llanamente “enchufados” (tanto por la parte del sindicalismo mayoritario como de los propios directivos) sean excluidos rápidamente de tareas de producción en las líneas de montaje, con independencia de la formación que posean. Sin embargo, otros trabajadores con 30 años de experiencia y con unos conocimientos demostrados, son sistemáticamente discriminados y marginados de cualquier promoción profesional, simplemente por sus ideas o por no tener el “enchufe” necesario en Ford.

Otra cuestión que nos llama poderosamente la atención es que el señor Abargues abogue por empleados sin formación universitaria, como si los conocimientos y saberes reconocidos en un título fueran un lastre de cara al desarrollo de las tareas que se encomienden a los nuevos trabajadores. Más bien da la sensación de que este directivo está pensando en voz alta y explica la vieja norma del capitalismo, que no es otra que apostar por esclavos dóciles que no reflexionen ni pongan en duda las injustas leyes del mercado.

Desde CGT queremos recordar a estos ejecutivos sin sentimientos que la universidad no es una fábrica de mano de obra especializada para las empresas; el sistema educativo debe preparar a los jóvenes para que sean personas con formación humana y científica, con capacidad de pensar y analizar la realidad y el mundo en el que vivimos. La preparación del personal para las tareas específicas de cada puesto de trabajo es una responsabilidad del empleador, que será quien se beneficie de la plusvalía que generada por su personal asalariado.

En cuanto a lo que pretende José Abargues de los trabajadores, a los que pide que sepan “trabajar en equipo y aportar ideas que favorezcan la productividad” tenemos que explicar que los tales equipos de trabajo, círculos de calidad, etc. no son más que distintas formas de nombrar a lo que es conocido como “toyotismo”, que no es otra fórmula que la de procurar que los trabajadores se sientan parte de la empresa y aporten sugerencias que incrementen su propia explotación. Así de simple y de taimado. Y eso lo está reconociendo, implícitamente, el señor Abargues.

Sección Sindical CGT-Ford

30 de mayo 2014