Desde CGT queremos denunciar la agresión ocurrida el pasado domingo 31 de mayo en una manifestación de docentes de la Comunidad Valenciana. En un momento de la protesta, un policía nacional cargó con enorme violencia contra una mujer sin previo aviso y por la espalda. La víctima fue atendida posteriormente en un centro de salud por la rotura del tabique nasal y una herida en la barbilla que necesitó de puntos de sutura. Lo ocurrido, que se ha viralizado en Redes Sociales generando indignación, no es un caso aislado. Es una muestra más de una violencia policial que aparece con regularidad ante cualquier tipo de protesta o manifestación de los movimientos sociales. El domingo fue esta maestra jubilada, hace poco fue la intervención demencial de la Ertzantza en el aeropuerto de Bilbao, y se pudo ver también en las cargas que se practicaron durante las protestas de los trabajadores de Cádiz hace unos meses.
El problema no es nuevo, ahora que se cumplen 50 años de “democracia”, conviene recordar los numerosos casos de violencia policial que se han producido en el Estado español, probablemente el país de Europa donde la impunidad de los cuerpos y fuerzas de seguridad es más evidente. Solo en la llamada Transición, 271 personas murieron a manos de la policía y los cuerpos parapoliciales entre 1975 y 1981. Un vacío de justicia que, unido a numerosos casos de corrupción que se han producido en este tiempo, dan una imagen lamentable de los distintos cuerpos policiales. Igualmente, conviene recordar la actual complicidad de estos cuerpos con organizaciones de ultraderecha, a los que prácticamente les dejan hacer cualquier barrabasada sin intervención de ningún tipo. A todo esto, se suma una Ley Mordaza que legitima la criminalización de la protesta. Una ley que se prometió erradicar y que es una amenaza real y cotidiana a la libertad de expresión y manifestación. Lo ocurrido en Valencia, muestra una vez más la timorata respuesta del Ministro, los ladridos vergonzosos de algunos sindicatos policiales y la aquiescencia de muchos medios de comunicación, que juntos hacen de las calles un lugar más inseguro. La policía española y sus violentos protocolos de actuación han dado una muestra más de la impunidad con la que se mueven. Nos tememos que no será la última.
¡BASTA YA DE VIOLENCIA POLICIAL!


