23 a 26 de Septiembre:representación teatral «Zero Responsables».

El teatro Micalet acogerá la representación de la obra de

teatro «Zero Responsables», los días 23 a 26 de Septiembre.  Como el precio es simbólico, 3€, no se pueden poner a la venta

las entradas con anterioridad, así que hay que comprarlas en taquilla el mismo día.

Zero

responsables

Cuarenta profesionales del mundo del teatro se han unido para crear

el espectáculo Zero responsables, un montaje que reflexiona sobre el accidente de la Línea 1 del metro de Valencia,

ocurrido hace 4 años y que causó la muerte de 43 personas.
El espectáculo se

presento en el Centre Cultural La Nau de la Universitat de València, el día 7 de Julio.
Amparo Fernández, Amparo Mayor, Amparo Oltra, Arturo Sánchez Velasco, Begoña Tena, Carles

Sanjaime, Carlos Belizón, Dani Machancoses, Enric Juezas, Esther Bosque, Eva Zapico, Gabi Ochoa, Héctor Juezas, Inma Sancho,

Jaume Pérez, Jaume Policarpo, Jerónimo Cornelles, Jordi Gomar, Jorge Picó, Josep Lluís Sirera, Juli Cantó, Juli Disla,

Laura Useleti, Lorena López, Mamen García, Marino Muñoz, Nacho Diago, Paco Zarzoso, Pati Martínez, Patricia Pardo, Pau

Blanco, Pedro Montalbán, Pep Ricart, Rodolf Sirera, Rosanna Espinós, Sergio Villanueva, Vicky Garrigues, Xavier Puchades,

Xavo Giménez, Ximo Rojo y Xus Gomar forman la lista de actores, actrices, dramaturgos y directores que han colaborado en

este proyecto, en el que participan de forma desinteresada.


A través de monólogos o escenas de grupo, los profesionales del sector teatral valenciano

reflexionan de manera abierta sobre el más grave accidente de metro de la historia de España, ocurrido el 3 de julio de

2006. Una de las escenas, recrea los momentos previos de un encuentro de Francisco Camps y su mujer Isabel Bas con el Papa y

la angustia del presidente mientras su mujer le da ánimos.


Son interpretados y ridiculizados, sin cortapisa, como dos seres enfermizos. Con el ánimo de

provocar: conciencias, polémica, análisis ante la falta de responsabilidades en un siniestro en el que murieron 43 personas

y otras 47 resultaron heridas, la representación se muestra como una sátira -sin incluir textos sobre «las víctimas ni sobre

el accidente por ser doloroso», comenta Pedro Montalbán, uno de los autores – al más puro estilo de los directores Dario Fo

o Albert Boadella.
«No estamos ante una obra de teatro denuncia o de teatro

político con voluntad de inmediatez o circunscrita a la tragedia: lo que nos ha movido a los autores ha sido un deseo de

acercarnos, a partir de este hecho, a las circunstancias que hay detrás de las decisiones que tomamos cada día. Reflexionar

sobre la asunción, o no, de las responsabilidades cotidianas» indica el manifiesto firmado por el colectivo, entre quienes

hay premios de teatro Max o actores que trabajan para la Generalitat. Por primera vez, se realiza un montaje de estas

características en Valencia.
De entre ellos, destaca por su condición de

vicerrector de Cultura de la Universitat de València, el dramaturgo Josep Lluís Sirera, quien explicó que esta institución

académica tiene como uno de sus principios «ser un espacio de reflexión, de libre creación y acoger todo tipo de opiniones.

La sala teatral Matilde Salvador -en donde se representa esta obra ayer, hoy y mañana- acoge proyectos de calidad y

prestigio de producción propia o externa» como es el caso.


Sirera, que señaló que el rector Esteban Morcillo estaba informado del evento, añadió: «La

libertad de expresión siempre está amenazada, pero en este país la hay».
No

obstante, algunos actores comentaron que el Rectorado había recibido presiones de la presidencia del Consell, desde donde

se trasladó a la Universitat cierta preocupación por la obra, pues esta incluye un acto final de 12 minutos, de Paco

Zarzoso, en el que dos actores representan a


Camps y su mujer -a la que denominan «bruja negra», al igual que a la alcaldesa-, a punto de

visitar al Papa en el Vaticano para pedirle que esconda el libro de averías del suburbano, guardado en su rebotica. A

cambio, le regalará el Santo Cáliz. El presidente es representado como un neurótico, empastillado, lleno de temores y

remordimientos que no puede vivir sin el asesoramiento de Álvaro Pérez, «el bigotes».
Esta escena es potencialmente la más polémica, y la que probablemente provocó que Presidencia

intentase impedir la función. En ella, el Camps ficticio, que está a punto de encontrarse con el Papa, dice frases como:

«Las hienas bolcheviques preparan un magnicidio contra mi persona». Y el personaje que representa a su mujer responde:

«Tienes una misión, tienes que darle el regalo al Papa, en ello se halla el honor del partido. Eres el último templario, si

lo haces cruzarás la delgada línea que separa la cárcel de la Moncloa».


El resultado es un espectáculo emotivo, y paródico a la vez, compuesto por 14 escenas que tratan

múltiples perspectivas relacionadas con la situación social y política de nuestra Comunidad. Puede que en algunos momentos

faltase un punto de mayor precisión en la dirección escénica, pero el conjunto se mostró efectivo (interpretación incluida)

y, en general, brillante e ingenioso. Ahí está la Valencia de los eventos que decoran todo un mundo de problemas

subterráneos, o ese Canal 9 para el que nunca existió esta tragedia. Magnífica la escena en que la reportera da unas

noticias inimaginables, que hablan de humanidad y de dimisiones. El momento en que las noticias de los diversos medios de

comunicación son cortadas de tajo en sus conclusiones fue un cuadro turbador, así como el de la turista y el conductor de

metro. Y de muy perspicaz podemos valorar la idea de comparar lo que cuestan los diversos regalos de la trama Gürtel y un

sistema de seguridad para el metro.

Una de las misiones culturales del

teatro desde los Griegos a nuestros tiempos, es la de ser un informe de la realidad y por eso Zero Responsables nace de la

fuerza que tiene el teatro para denunciar. El derecho a la insolencia, el desafío y la provocación son el ADN de la

escena.
Creo que esta pieza teatral nos recuerda a todos una idea muy presente

en la historia del teatro: los buenos cómicos deberían estar en la cárcel, porque el humor es siempre crítica del poder, no

solo de los políticos, sino de las actitudes poderosas y autosuficientes. El humor es grande en tanto que, una vez nos

hemos reído, nos hace pensar en otra cosa diferente a lo que estábamos pensando. En Zero Responsables, aparece un Camps

estudiante en su día del CEU San Pablo y que cree que ser cristiano es ir a misa los domingos y no el estar al lado de los

que más sufren como los familiares de los fallecidos y heridos el 3 de Julio de 2006 en el

Metro