La clase trabajadora se muere trabajando

A nivel internacional, la Organización Internacional del Trabajo (OIT) ha estimado que cada año pierden la vida alrededor de 3 millones de personas. Otros 395 millones de personas tienen lesiones derivadas de la actividad laboral.

Según el adelanto de cifras proporcionadas por el Ministerio de Trabajo y Economía Social, hasta noviembre de 2025 fallecieron 686 personas trabajadoras en el Estado español. Un balance provisional al que quedan por sumar las últimas semanas del año, pero que siguen indicando el importante número de accidentes con resultado de muerte que tienen lugar en los centros de trabajo. Sin embargo, desde el departamento que dirige Yolanda Díaz (SUMAR), recalcan que en estas cifras se reflejan 55 muertes menos con respecto al año anterior. Y es que ya lo dijo Noam Chomsky, en su análisis sobre las estrategias de manipulación que el poder desarrolla para controlar a la gente, cuando se refería a la “desviación” de la atención del público de las verdaderas causas de un determinado problema. Gracias al continuado flujo de información y datos que son menos relevantes, o directamente insignificantes, la sociedad se satura y no atiende a aquellos que verdaderamente le están afectando o pueden hacerlo. Es una estrategia efectiva, como se ha podido comprobar en muchas otras situaciones, porque solo así podemos entender que con casi 700 personas trabajadoras fallecidas en su jornada de trabajo siga sin existir una verdadera concienciación al respecto, ni por parte de la clase política ni por la de la patronal o empresarial.

El sector de la construcción ha sido uno de los más críticos a lo largo de 2025. Por regiones, se puede afirmar con estos datos que en Andalucía ha muerto un trabajador cada tres días. En Madrid se ha dado un repunte de accidentes y muertes muy significativo respecto al año 2024. Cataluña sigue siendo el territorio donde se concentra el mayor número de accidentes laborales. Y Castilla-La Mancha tiene los índices de incidencia más altos.

Si miramos estas cifras fijándonos en el sexo, los hombres registran un mayor número de accidentes con resultado de muerte. Son ellos los que ocupan en un porcentaje mayor aquellos trabajos donde hay mayor índice de mortalidad, como la construcción, la industria pesada, el transporte, etc. Las mujeres, por otro lado, sufren mayor número de accidentes laborales “in itinere”. Y en cuanto a las causas de muerte, son los infartos y los derrames cerebrales las más comunes.

En cuanto a los grupos de edad con mayor mortalidad, distinguimos al de personas trabajadoras con más de 55 años. Este es el grupo más vulnerable, según las estadísticas, seguido del grupo conformado por personas que se encuentran entre los 45 y los 54 años. También es significativo el número de accidentes que sufren las personas trabajadoras que se concentran en el grupo de 16 a 24 años.

Desde la Confederación General del Trabajo (CGT) continuamos insistiendo en que las muertes en los centros de trabajo no son “accidentes”, son asesinatos. Lo mantenemos, porque esta pérdida de vidas humanas es evitable, mientras se conserva una “estructura” que beneficia a muy pocos frente al sufrimiento y la vida de muchos.

No es posible creer en la buena voluntad de un empresariado que se caracteriza por la avaricia a costa de derechos laborales. Es por ello que desde nuestra organización continuamos exigiendo la retirada de las Reformas Laborales -absolutamente todas- y la creación de otros mecanismos que terminen con la precariedad en millones de empleos que las personas no tienen más remedio que aceptar para poder sobrevivir.

Desde CGT continuamos denunciando la muerte de la clase trabajadora, porque no somos números y porque detrás de cada muerte hay responsables y circunstancias que podrían haberse evitado.

Secretariado Permanente del Comité Confederal de la CGT

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