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Cançons d´Amor i Anarquia (Trailer 2) from somnisfilms on Vimeo.

La banda sonora del anarquismo

La película ‘Canciones de amor y anarquía’ de Carlos Benpar, repasa cronológicamente las hitos del movimiento social y lo acompaña de las melodías que se compusieron al hilo de ellos.

En pie pueblo obrero, a la batalla

hay que derrocar a la reacción.

¡A las barricadas, a las barricadas,

por el triunfo de la Confederación!

¡A las barricadas, a las barricadas,

por el triunfo de la Confederación!

Lo que acaban de leer, y muchos incluso tararear, es la estrofa más conocida de ‘A las barricadas‘, la canción que se convirtió en todo un himno del anarquismo durante la Guerra Civil, pero con el tiempo también de la lucha en las calles de los más oprimidos. Es sólo una de tantas canciones que desde hace 145 años se han ido componiendo al hilo de los acontecimientos históricos más importantes.

La primera de ellas la podríamos situar en 1871, cuando el 28 de mayo el pueblo de París se rebela contra sus gobernantes instaurando La Comuna. 40 días después las autoridades comienzan lo que será recordado como ‘La semana sangrienta’, una ristra de combates y fusilamientos en las calles de la ciudad donde mueren casi 30.000 personas. Hechos que se recogieron en la canción ‘La semaine sanglante’.

Carlos Benpar explica a El Confidencial que con su obra no ha querido “marcar una ideología”, ya que esta ya se encuentra en las canciones. “No es una película que busque crear anarquistas, sí que busca ampliar una cierta simpatía con el anarquismo”, analiza. Lo hace explicando que muchas de las letras que se cantan son aplicables a cualquier ideología de izquierdas, como la defensa de los mineros de la canción de Joe Hill. “El cantante se definía como anarquista y por eso se la considera así, igual que ‘A las barricadas’ se puede aplicar a cualquiera del bando republicano en la guerra, no creo que sean puramente anarquistas”, zanja.

Letras que encajan en un contexto actual en el que el activismo y la lucha en las calles han vuelto a la palestra. El director no se atreve a valorar si el término anarquismo ha adquirido con el tiempo connotaciones negativas: “Es posible. Mira, hay un documental sobre Lucio, el albañil falsificador de billetes, en el que dice que él siempre se consideró comunista, pero que una vez estuvo hablando con unos anarquistas catalanes y al explicarles su ideología y en qué creía le dijeron: ‘tú no eres comunista, eres anarquista’”.

Y así, durante hora y media, Carlos Benpar y los cantantes de aquel concierto recuerdan la fundación de la CNT en 1910, la ejecución de Nicola Sacco y Bartolomeo Vanzetti, la formación del Comité de Milicias Antifascistas, la muerte del anarquista catalán Quico Sabater, el Mayo del 68 y, cómo no, la ejecución de Salvador Puig Antich el 2 de marzo 1974. Todo ello acompañado de imágenes históricas, recortes de prensa y textos que casan con la música.

Para la realización del documental Benpar tenía claro lo que quería, darle importancia a los verdaderos protagonistas: los cantantes. Así se hacía en los musicales clásicos de los 50. Una cámara a cada lado del escenario y una frontal para captar cada detalle. “No quedó demasiado bien, mi intención era grabarlo al servicio del cantante, con la cámara en el mejor punto para favorecerle, lo contrario a la estética videoclipera, pero los amigos que encontré para ir con la cámara son muy jovencitos y no podían quedarse quietos. Hacían panorámicas por aquí y por allá. Por suerte el concierto se repitió en San Remo y fuimos e hicimos lo mismo. Los jovencitos repitieron pero ya lo hicieron perfecto, y al montar uno con otro pude subsanar estos planos”, recuerda.

Eso no quiere decir que no haya guiños autorales del propio director. Él mismo explica que decidió utilizar sólo un primer plano en la canción de Peppe Voltarelli porque la fuerza del cantante era increíble. Hasta se atreve a provocar al público con un comentario cuando recuerda el Mayo francés del 68. Es un texto en contra de los estudiantes y a favor de los policías, a los que califica de ‘pobres desgraciados’. “La puse sin añadir al principio el nombre del autor, para que la gente se opusiera a la frase. Luego se ve que es de Pasolini y se tienen que callar”, explica Carloes Benpar, que ha traído de vuelta unas canciones que muchos habían olvidado.